La pregunta importante
¿Es para ti?
No hace falta ser amante de los trenes. Sí ayuda disfrutar del paisaje, del viaje lento y de llegar de una forma que también forme parte del recuerdo.
Bernina encaja especialmente bien si valoras el trayecto tanto como el destino. Puede sentirse largo si solo quieres ir de A a B y sorprendentemente breve si disfrutas viendo cómo cambia el paisaje detrás de la ventana.
No hace falta sentir fascinación por los trenes. Sí ayuda disfrutar de las rutas con identidad propia y aceptar que una buena parte del día transcurrirá en el asiento. Si buscas velocidad o estímulo constante, quizá haya opciones más adecuadas. Si te atrae que el propio desplazamiento forme parte del recuerdo, Bernina probablemente encaje contigo.
