La pregunta importante
¿Es para ti?
No hace falta ser amante de los trenes. Sí ayuda disfrutar del paisaje, del viaje lento y de llegar de una forma que también forme parte del recuerdo.
Bernina encaja especialmente bien si valoras el trayecto tanto como el destino. Es un viaje largo para quien solo quiere ir de A a B y sorprendentemente corto para quien disfruta viendo cómo un paisaje se transforma lentamente detrás de una ventana.
No hace falta sentir fascinación por los trenes. Sí ayuda disfrutar de las rutas con identidad propia, aceptar que una buena parte del día transcurrirá sentada y entender que aquí el atractivo no está concentrado en un único punto. Si necesitas estímulo constante o solo buscas llegar rápido a Italia, hay alternativas más eficientes. Si te atrae la idea de que el viaje ya sea parte del recuerdo, probablemente estás en el lugar correcto.
