Cuando manda el paisaje
Cuando el paisaje manda
Este es un buen momento para no hacer nada. Ni buscar datos, ni ordenar fotos, ni pensar en la siguiente parada.
Entre la alta montaña y Poschiavo se concentra buena parte de la personalidad de la línea. La infraestructura se adapta al relieve con curvas, pendientes y soluciones que rara vez parecen imponerse al paisaje. La ingeniería es extraordinaria precisamente porque, desde el asiento, a veces resulta casi silenciosa.
Este tramo también es una buena prueba para Katori: no necesitas datos todo el tiempo. Guarda durante unos minutos la guía, las fotografías ya hechas y la siguiente parada. Mira cómo vuelve la vegetación, cómo cambia el color del valle y cómo reaparece poco a poco la escala humana. Hay momentos en los que comprender consiste simplemente en seguir mirando.
